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MONASTERIO "SANTA CATALINA DE SIENA" -ARGENTINA

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HE AQUI LA ESCLAVA DEL SEÑOR

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"Con los repiques de la reserva de la función del Sagrado Corazón de Jesús, me abrieron las puertas las monjas y fue como si Jesús hubiese abierto su pecho y me hubiese estrechado en su Divino Corazón, sintiendo mi alma el consuelo más grande que se pueda imaginar. Me veía en los brazos de tantas hermanas que me recibiían con tanto contento. Ese día terminaron mis penas".

Tomó el Santo Hábito el 3 de Julio de 1868, fecha en que cambió el nombre que recibiera en su bautismo, Isora María del Tránsito Ocampo por el de Sor Leonor de Santa María, e hizo su profesión solemne, consagración definitiva, al año siguiente.
En un ambiente propicio para darse a Dios, sor Leonor transitó las más altas cumbres de su unión con El.Leemos en su diario:

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"... Después de este regalo de Dios, me vinieron las lágrimas de amor, de reconocimiento y gratitud, de aniquilamiento y conocimiento de mi nada y contrición de mis pecados, deseo de la gloria de Dios y la salvación de las almas. Me vinieron deseos de padecer o de hacer algún acto de humildad en honor de la Virgen, pues me dejó tan enseñada esta virtud de la humildad, que deseaba las humillaciones...."

Profundamente caritativa con sus hermanas, abrazaba con amor las tareas más sacrificadas, como la de enfermera y ayudante en la despensa. Practicó las virtudes más recomendadas por Jesús: mansedumbre y humildad, esto hacía que enfrentara los acontecimientos de la vida , por adversos que fueran, en paz y serenidad, día tras día, siempre feliz, mansa, durante los 32 años de vida religiosa, hasta su preciosa muerte, que ella anunció.

Esto exige un gran equilibrio interior, madurez humana y mucho amor. En la sencillez de la vida de cada día, caminó por la senda del tiempo, con la mirada fija en la eternidad, como expresión del puro amor, que vale más que cualquier cosa...

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Sus manuscritos

En sus manuscritos leemos:

"Vi en sueños un alma bellísima, como quien se mira en un gran espejo, esta alma estaba dotada de todas las gracias que Dios puede hacer a una criatura, pero sobre todas las virtudes que la adornaban, una virtud sobresalía a las demás y la ponía muy resplandeciente y era la humildad...Cuando alabé a Dios, me confundí y humillé mucho, conociendo mi nada... me postré en el suelo con mayor confusión aún que antes y con sentimientos de una gran humildad le dije a Nuetro Señor:¿ómo he de creer yo que esta alma que me muestras sea la mía, que soy una vil pecadora y desperdicio tus gracias? y le manifestaba mis pobrezas... Me respondió Nuestro Señor estas palabras: "Es verdad hija mía que tienes muchos defectos, pero tienes una virtud que excede a las demás y es la humildad que borra tus defectos y adorna tu alma, de suerte que no te deja defecto alguno como lo has visto en el alma que te he mostrado".Mucha verguenza tengo de referir esto pero debo decirlo.Si ha sido el demonio y me ha querido hacer creer que soy algo, no lo ha coinseguido, pues amo más la virtud de la humildad que antes y la procuro practicar en cuanto soy capáz de hacerlo".

En otro momento de sus manuscritos cuenta:

"Desde que entraba al coro, para mí se volvía cielo ese lugar, no tenía distracciones, estaba toda embebida en Dios y llena de confusión y reconocimiento decía: quién era y quién soy ¿Dónde estaba y dónde estoy por la gran misericordia de Dios? Estoy en su templo y hasta hacerme a mí su propio templo... los efectos que me dejan estos favores son recogimiento interior, gran compostura en mis acciones, movimientos y modestia en la vista y en el hablar poco y con caridad. Y cuando anda mal la oración, andan mal estos puntos... estos favores me dejan grandísima paz, fortaleza,paciencia y resignación a la voluntad de Dios, amor a mis prójimos, deseo de la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas..."

En otro lugar leemos:

..."Le pedí a la Virgen que si era de Dios todo aquello que me sucedió, me mandase alguna humillación aquel día, para ver como la sufría y me concedió el deseo. Era ropera una hermana lega y tuve necesidad y fui a ella a pedirle que me hiciera el favor de proporcionarme cierta ropa limpia y me recibió tan mal con gritos y palabras injuriosas, oyó la Prelada aquella gritería y fue a ver qué sucedía, yo sentí mucho que la M.Priora estorbase aquello, porque yo me estaba gozando de aquel rato tan feliz para mí, pues quedé muy segura del favor que recibí del Señor esa mañana, lo uno porque me envió la humillacion que pedí como seña, ese mismo día en la tarde, y lo otro, porque lejos de irritarme, de sentirme y deesedificarme de aquella hermana, lo sufrí con amor y paciencia, con silencio y humildad y le di muchas gracias al Señor por el nuevo beneficio que me hacía."

Su Angel de la Guarda le mostró dos grandes cruces:

"Me paré a mirarlas y, aceptándolas afectuosa y resignadamente, comprendí que aquellas cruces significaban los sufrimientos en dos distintos oficios".
"Todo sucedió como lo había pedido y presentido: la Priora que elegimos, hizo rarezas conmigo y me humillaba a cada momento. Como no recibia visitas en el locutorio (por guardar mejor su recogimiento), ella me mandó que hiciera todo como las demás; y yo le obedecí. Aunque ella me humillaba, jamás dejé de tratarla con la confianza que merece una Madre. Y tanto con ella como con las demás Prioras, siempre fui franca y deferente. Yo me alegraba por lo que me pasaba y hasta me reía sola al ver la exactitud con que el Señor me concedió lo que pedía"

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La lista de agravios es bastante nutrida. Parece que el Señor escuchó bien su pedido de sufrimientos. Si hubiésemos estado en el lugar de Leonor ¿Cuáles habrían sido nuestras reacciones? En cambio ¿Cuáles fueron las reacciones de ella?. Sin duda, podemos decir que rozaban lo heroico. Helas aquí:

"Esas ofensas tan numerosas podían provocar mi resentimiento. Sin embargo, jamás hice otra cosa que contemplar la cruz que me mostró mi Angel y la adoraba espiritualmente todo el día y le daba gracias al Señor, porque me concedía lo que tantas veces le pedí: que me hiciera suelo para que todos me pisaran, pues sólo eso merecía, y no los favores que El me hacía. Dichas amarguras jamás me turbaron, pero algunas veces me hicieron derramar lágrimas".

Parece que en otras oportunidades, Sor Felisa, de nombre dulce y temperamento un tanto agrio, siguió mortificando a Leonor, como ella misma se expresa:

"El Señor señaló a esa hermana, para que me labrara mi corona"(de espinas).."Si del Señor recibimos los bienes, ¿por qué no aceptar los males?"

Recordaba de esta manera las palabras de Job y rezaba por Sor Felisa.

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Nos cuenta en otro párrafo:

"Respetaba, amaba y reverenciaba tanto a los sacerdotes, que me llenaba de santa indignación cuando oía hablar de alguno con menoscabo de su honor, no me acordaba que era pequeña y que podían castigarme o reprenderme, yo salía en defensa diciendo que porqué hablaban de Dios tan mal y otras cosas, no porque yo comprendiese que ellos eran dioses, sino que eran en cuanto a su representación el mismo Cristo".

Estos sentimientos de la niñez tan puros y elevados, luego siendo monja los encauzó en orar y sacrificarse por todos los sacerdotes, especialmente sus confesores, entre ellos el dominico fray Reginaldo Toro, Obispo de Córdoba, quien le solicitó escribiera la historia de su vida y otro el R.P. Siervo de Dios fray José León Torres, mercedario, fundador de las Hermanas Terceras Mercedarias del Niño Jesús, a quien ella hizo entrega de sus manuscritos.

"Mi confesor me mandó que no hiciera oración en la celda,sin pedirle permiso. Me privó de hacerlo por algunos días, pero me hacía tanta falta como la comida. Aunque hacía oración con toda la comunidad, eso no me alcanzaba
y en la celda, sola con Dios, me iba muy bien. No estaba apegada a los consuelos: estoy segura de ello. El Padre comenzó a probarme y un día dudó mucho de que fuese cierto todo lo que yo le había comunicado. Me preguntó si yo estaba dispuesta a jurarlo, si fuera necesario, para asegurar que era verdad que me pasaban todas esas cosas. No dudé un instante en contestarle que sí, que era capaz de jurar. Entonces él se quedó contento y en paz. Al mismo tiempo le escribí pidiéndole permiso para hacer mi oración en la celda y me contestó que no. Yo me quedé confusa, pero muy hambrienta de Dios".
En la víspera de la fiesta de la conversión de San Pablo, a las 13:45, me fui a la celda y me acosté a descansar, como el Padre me había mandado. Sin darme cuenta comencé a levantar mi espíritu al Señor y a descansar en El..."
"...Como no me dejaban ir a El teniendo más oración, El vino a mí. Sentí en mi su divina presencia y El derramaba sobre mí su bondad y su dulzura...."
"...Yo no me sentía la que era. Mi corazón y toda yo no era yo: me hizo una con El..."
"...¿Qué soy yo Señor, para que vengas a mí de esta manera?.No Señor no me hagas esta misericordia que no merezco..."
..."Entonces el Señor me respondió: "Yo soy Dueño de mis gracias". "Y añadiendo un nuevo favor, me sentí asida otra vez, como si me estrechase y me uniese a su pecho...""Desehecha en lágrimas y suspiros, le daba gracias al Señor por todo".

Preocupaciones e intranquilidad

He aquí como Leonor expresa sus inquietudes:

"Reparando el peligro que había en estos favores, le pedí al Señor muy de veras que no me los hiciera, para no poner en apuro a los confesores y también para no ser la burla de Satanás. Yo no cesaba de llorar y de hablar con mi Dios. Aunque era verdad que yo sentía estas cosas, no sabía si eran producidas por la Verdad misma que es Dios.""Cuando acabé de rezar vísperas, me quedé en el coro y, llorando otra vez, le pedí a nuestro Padre Santo Domingo, que no permitiera que el demonio me engañase. Entonces oí una voz que me dijo: "No temas, que soy yo"; y me quedé en una tranquilidad tan grande que nunca más me afligí"

En estos comienzos del Tercer Milenio, Sor Leonor nos ofrece una respuesta clara y sencilla ante tantos desconciertos espirituales, profecías apocalípticas, horóscopos, adivinos, espiritismos...Se dice que <a río revuelto, ganancia de pescadores>. En este río revuelto de los espíritus, sólo saca sus ganancias el demonio. Es necesario, pues, purificar nuestra búsqueda de Dios, cuyo camino Sor Leonor señala con increíble sabiduría que sólo pueden dar el Espíritu Santo. la gracia,la vida santa...

El demonio es la misma soberbia; por consiguiente, mal puede enseñar e infundir en un corazón sentimientos profundísimoss de humildad. Esta es la señal de que no es el demonio el autor de dichos favores, porque jamás me ensalzo, sino que me abajo muy de corazón, más abajo que la tierra; y muchas veces, cuando me veo entre las demás monjas, creo que yo no soy digna de estar entre ellas"
"El demonio es padre de la disipación y enemigo de la modestia y del recogimiento; en cambio los efectos que me dejan estos favores son recogimiento interior, gran compostura en mis acciones, movimientos y modestia en la vista, en el hablar poco y con caridad... "
"El demonio es enemigo de la paz interior y exterior del alma y no podrá comunicar la paz, porque él no la tiene ni para fingirla; en cambio, estos favores me dejan grandísima de paz, fortaleza, paciencia y resignación con la voluntad de Dios, amor al prójimo deseo de la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas. Y creo que nada de esto me pueda dar el demonio, si fuese él el autor de esos favores, que acabo de nombrar".

PETICION DE AMOR

"Durante toda una Semana Santa, le pedí con mucha insistencia a nuestro Señor que me diese su amor. El lunes de Pascua, al hacer la genuflexión al salir del coro, vi delante de mi una gran luz, pero no con los ojos del cuerpo
sino con los del alma. Con mi entendimiento vi y entendí que esa luz era Jesús resucitado. Tuve una alegre sorpresa y, sonriendo, dije:¡Oh! ¿De dónde a mí, esta dicha?" "Y me detuvo la luz y no me dejó salir. Me quedé allí en los más dulces coloquios, tan entretenida con Jesús, y derramaba tan gratas y afectuosas lágrimas de amor hasta que me despedí de El, porque tocaban a refectorio. Estuve más de una hora y me pareció un instante"

EL DIABLO VESTIDO DE CURA

"Sufrí terriblemente en sueños con tentaciones sucias y feísimas;pero vencí al demonio,el cual, valiéndose de lo mucho que esto me afligía, por el temor que me quedaba de sí lo había vencido bien, quiso desesperarme, diciéndome que yo estaba en pecado mortal, para persuadirme, se me apareció en forma de clérigo muy alto, flaco y moreno, con la sotana muy sucia, el manteo bañado de lamparones de sebo y los cabellos empastados de tierra y me dijo que fuese al confesionario a confesarme con él del pecado que yo tenía. Lo desprecié, diciéndole:"¡Fuera de aquí sucio! ¿Estoy loca para confesarme contigo?". "Y se fue burlado".

¿HAY QUE CREER EN LAS VISIONES O EN LOS SUEÑOS?

"...Los divinos efectos que me dejan las visiones o los sueños misteriosos me hacen creer que es Dios el autor de ellos. Pero yo dejo todo al juicio del confesor. Yo sé que no se debe creer en los sueños, pero también leo en los libros y en la vida de los santos que están llenos de favores recibidos en los sueños. Y aunque yo estoy muy lejos de ser como esas almas, cuando veo que se verifican las cosas, unas mas pronto y otras más tarde, le aseguro, Padre mío, que no sé qué pensar; y esto "no sé qué pensar", "me da temor de que vaya yo a ser y estar ilusa"

GENTILEZAS DEL BUEN DIOS

"La víspera de la fiesta del Sgdo. Corazón de Jesús, tuve deseos de una estampa de El, y le pedí a nuestro Señor que inspirase a alguna persona para que diese al monasterio o a mí una estampa. Hasta le dije a algunas monjas que estaba buscando estampas para relicarios, que si alguien me mandaba alguna estampa del Corazón de Jesús,no me la pidiesen, porque no se la iba a dar, ya que estaba rogando para tener una. Al otro día nmandan de regalo a la comunidad un cuadro, que ahora está en el altar de las reliquias, bellísimo para mi gusto y tal cual yo lo
deseaba".

Otro día, andaba necesitando un poco de hilo de lana, para hacer el cordón bendito de Santo Tomás de Aquino. Al día siguiente, cuando abrieron la puerta, la primera persona que vino al torno, le trajo a una monja una madeja de hilo de lana, Como ella no lo necesitaba, se lo ofreció a las demás. Y con la primera monja con que se encontró, fue conmigo. Me lo ofreció y le dije:"¡Cómo no, si para mí lo traen, porque yo lo necesitaba"!

"Otro día, estaba en gran necesidad de comer naranjas, porque sentía un gran calor interior, que padecía todos los años en el mes de agosto. Era una sed insaciable; y lo que apetecía, era una naranja, pero no tenía. Me trajo naranjas una mujer pobrísima; y el día que comía la última naranja, venía la mujer con más naranjas. Yo no comía más que una naranja y no se lo decía. Más aún, le mandaba que no hiciese ese sacrificio, porque a sus hijos les hacía falta"

"En una ocasión, oí que el Padre Reginaldo no podía dormir de noche por el trabajo de tanto escribir. No tenía, pues, el alivio del descanso, y me dio mucha compasión. Le recé una novena a nuestra Madre Santa Catalina para que intercediera la gracia de facilitarle el sueño y hacerlo dormir.
Al poco tiempo, por casualidad, oí que dormía y me llené de gusto al saberlo, pues mi Santa Madre se portaba bien con mi confesor".

"Una noche, estando yo dormida, sentí a la Sma. Virgen que andaba por el dormitorio, asperjando las camas de todas las monjas. Cuando llegó a mí, me tiró como un chaparrón de agua bendita. A mi celestial Madre la vi en sueños de atrás, cuando salía de nuestro cancel. Desperté por la alegría que sentí y me fijé si estaba bien arreglada la cama. Así lo estaba. Me reí de tanto gozo que sentí y le di muchas gracias".

VISITA PASTORAL

Fray Mamerto Esquiú y Sor Leonor fueron dos almas santas, Dos almas de Dios: el uno con la fama de ser el "Orador de la Constitución" y ahora con el prestigio de ser Obispo de Córdoba, cargo que había repetidamente rechazado, pero que aceptó sólo por ser voluntad del Papa; la otra, una monjita escondida en el monasterio, considerada como "una incapaz e inútil, pero que sabía rezar como un ángel.
Los dos se encontraron y en un diálogo, más del cielo que de tierra, se hablaron, se comprendieron y se alentaron en el servicio de Dios.
El obispo visitó el monasterio en respuesta a las peticiones de las monjas y la misma Leonor en una carta le expresaba:"muy inmerecido Padre nuestro, pronto, pronto, antes de que Dios nos lo arrebate de entre nosotros, el día en que menos pensemos, visítenos".
Las previsiones de Sor Leonor se cumplieron muy pronto. Apenas dos años Fray Mamerto estuvo al frente de su rebaño y, después de desplegar una prodigiosa labor pastoral, murió en la brecha.

"La noche del mismo día en que murió, que era el miércoles 10 de enero de 1883, se me apareció en sueños, parado con suma modestia y humildad, me miró un rato con mucho agrado y me habló a lo más íntimo del alma. Yo me postré a sus pies tomándolo con las manos y diciéndole con muy sentido llanto: "¡Alma santa, tanta falta que nos haces! ¡Ruega por nosotros!..."Comprendí que su alma no padecía pena alguna y por ello tuve un gran consuelo".

DESEANDO LA MUERTE

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Sor Leonor deseaba morir en la Ascención del Señor o en la Asunción de la Virgen y fue que un día jueves de la Ascención, a las tres de la tarde, estando en el coro para cantar la hora sexta. sor Leonor estalló en un profundo llanto frente a sus hermanas...Creyendo que estuviera enferma Sor Magdalena corrió a asistirla y Sor Leonor le respondió:"¿No ve cómo se ha ido y me ha dejado?".
Quien se había ido al cielo, era Jesús en su ascención, y en lugar de llevarla también a ella, la había dejado en este valle de lágrimas.
Ya no podía vivir por más tiempo en la tierra. Y el Señor se la llevó el día de los Santos Inocentes, el 28 de Diciembre de 1900